[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=KZwUuMzDS6k[/youtube]
La editorial HotelPapel acaba de sacar este libro sobre Virginia Woolf ilustrado por la favorita de esta casa, Antonia Santolaya.
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La editorial HotelPapel acaba de sacar este libro sobre Virginia Woolf ilustrado por la favorita de esta casa, Antonia Santolaya.

Antonio Gómez ha vuelto a hacer una de las suyas en un acto del Museo Vostell. Chapeau!
Quien ande por Huelva y quiera ver sus obras, puede acercarse a la Fundación Juan Ramón Jiménez donde expone desde el pasado día 16.
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Esta es mi viñeta del lunes para el periódico VOZ EMÉRITA, que puede ser consultado y/o descargado en pdf.
Todas las viñetas anteriores que he hecho para este periódico pueden ser vistas cronológicamente aquí.

Antonia Santolaya charla el martes por la mañana con los alumnos de Ilustración e inaugura a las 8.30 de la tarde una gran exposición en la Escuela de Arte de Mérida. Estáis invitados a jamón y vino. El de arriba es el catálogo, que podréis recoger allí los que tengáis la oportunidad de acercaros.

El lunes por la mañana estaré hablándoles a los alumnos de la especialidad de Ilustración de la Escuela de Arte de Mérida, donde ya ha terminado la exposición que he venido haciendo de mi trabajo para el periódico VOZ.
A ver cómo van las vocaciones…

Thursday, April 25
En route to Haiti via Kingston, Jamaica, from Havana, Cuba. Horror of all possible horrors. My fear that one day in my travels I would lose my drawings finally materializes. My large wardrobe bag with portfolio of drawings from México and Cuba inside fails to turn up on the baggage carousel at Kingston airport. Air Jamaica and Cubana will do their best to trace the missing bag as I leave for Haiti tomorrow. Check in at the New Kingston Hotel: I have less than an hour to buy toothbrush, replacement sketchbook, pencils and brushes.
Still no news of the bag. At dinner console myself by sampling Jamaican wine which is unexpectedly excellent Monterey white, a medium dry wine with pleasantly fruity bouquet reminiscent of a Chenin Blanc grape, accompanies a fish course. I follow this up with a half-bottie of Montpelier Red, a light Burgundy with the astringent flavour of a mature Barolo. But despite this attempt to drown my sorrows, spend a sleepless night, worrying about the fate of my drawings. At Ieast I have my working sketchbook in which I invariably make rough compositional notes of how and when to draw subjects. I might be able to re-draw from such notes or photographs. Then, with a sinking heart, realize that some I can never re-create. I think of Victorian Special Artist, Melton Prior, who actually wept on discovering the loss of an irreplaceable sketchbook during the Zulu War, containing his sketches of the whole campaign.
Leo esta entrada del diario de Paul Hogarth que acompaña sus ilustraciones en el libro “Graham Greene Country” y viene a cuento porque también yo perdí hace unos diez días una libreta de apuntes. Horror de todos los posibles horrores, como dice él. Arriba, uno de los dibujos de La Habana perdidos (y después encontrados). Espero que los míos tengan la misma suerte.
Solicitamos a Su Majestad… por ESTEBAN BELTRÁN VERDES. EL PAIS | Opinión – 24-04-2008

Max Planck y el honor en tiempos difíciles por JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON . EL PAIS | Opinión – 23-04-2008

Nuestro mundo se sustenta sobre los hombros del otro. Sobre niños que trabajan, sobre plantaciones y materias primas pagadas con calderilla: hombros de desconocidos sostienen nuestro peso, obeso en su desproporción de riquezas. Lo he visto.
En ascensiones que duran varios días hacia los campamentos base de alta montaña, hombres, y mujeres también, y muchachos también, llevan en cuévanos entretejidos nuestro peso. Mesas, sillas, vajillas, tiendas, cocinas, combustibles, cuerdas, utensilios de escalada, alimentos para muchas semanas, en definitiva, una aldea para morar donde no hay nada.
Sostienen nuestro peso por el precio de trescientas rupias nepalíes al día, menos de cuatro euros, los cuévanos soportan cuarenta kilos, pero hay quien lleva más. Las etapas son largas, fatigan al viajero que lleva su mochilita con el mínimo necesario.
Esportilleros de todas nuestras comodidades, caminan sobre chanclas o bien descalzos por pendientes en las que escasea el oxígeno, mientras va bajando la temperatura. De noche acampan al aire libre alrededor de un fuego, cocinan arroz con verduras recogidas en los alrededores, mientras haya algo que sobresalga del terreno. En el Nepal hay vegetación hasta los tres mil quinientos metros.
Los demás dormimos en tiendas tras una comida caliente que ellos cocinan.
Sostienen nuestro peso sin perder ni un gramo, no falta ni un pañuelo en el equipaje que nos entregan al final de la etapa.
No están mejor adaptados que nosotros a la altura, de noche les oigo toser. A menudo, son campesinos de los valles bajos de los arrozales. Nosotros renqueamos en silencio, ellos no renuncian a hablarse, a ir relatando, mientras avanzan.
Nosotros, vestidos con varias capas de tecnología ligera, transpirable, cálida, antiviento, etcétera; ellos, con trapos raídos, algún jersey de lana desgastadísimo: sostienen nuestro peso y sonríen cien veces más que nuestro más extrovertido parrandero. Nos cuecen la pasta con el agua de las nieves, huevos incluso han traído hasta aquí, a cinco mil metros de altura. Sin ellos no seríamos ágiles, ni atléticos, ni ricos. Desaparecen al final del acarreo, van a desperdigarse entre los valles, a tiempo aún para las faenas del arroz y de la cebada.
Erri de Luca. Tras las huellas de Nives
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Esta es mi viñeta del lunes para el periódico VOZ EMÉRITA, que puede ser consultado y/o descargado en pdf.
Todas las viñetas anteriores que he hecho para este periódico pueden ser vistas cronológicamente aquí.